Tagebuch
Sangria, weiße Socken und wie man ein guter Deutscher wird
Gladbacher Straße, Köln. März 2024.
Wir sind an unserem Lieblingstisch, dem, der neben dem Baum steht. Der Märzwind ist noch kühl, aber mit der dritten Sangria-Schale und der zweiten Runde Tapas interessiert sich niemand dafür. Vor mir sitzt sie. Sie hat den gleichen Blick wie vor Jahren, diese Fähigkeit, mich mit einem Satz aus der Fassung zu bringen.
Estamos en nuestra mesa favorita, la que está junto al árbol. El aire de marzo todavía es frío, pero con la tercera jarra de sangría y la segunda ronda de tapas, a nadie le importa. Frente a mí está ella. Tiene la misma mirada de hace años, esa capacidad para desarmarme con una sola frase.
— „Wer von uns beiden hat gefragt? Du oder ich?“, fragt sie lachend, während sie eine Knoblauchgarnele spießt. — „Ich glaube, das war ich“, antworte ich. „Damals versuchte ich noch, das deutsche System mit den Augen eines Ausländer zu verstehen".
— "¿Quién de los dos fue el que preguntó? ¿Tú o yo?", dice ella riendo mientras pinchaba una gamba al ajillo. — "Creo que fui yo", respondo. "En aquella época yo todavía intentaba entender el sistema alemán con ojos de extranjero".
Plötzlich verschwindet der Straßenlärm von Köln. Der Geruch kalten Asphalt wird durch den Salzgeruch von Conil de la Frontera ersetzt.
Y de pronto, el ruido de los coches de Colonia desaparece. El olor a asfalto frío es sustituido por el salitre de Conil de la Frontera.
Andalusien. Sieben Uhr morgens. Wir zogen unsere Fahrräder durch den Sand und suchten verzweifelt nach dem Weg zum Strand. Die Sonne begann zu brennen, aber der Preis war es wert. Wir hatten ein fantastisches Appartement mit Garten und Pool, das uns wie die Könige des Planeten fühlten. Zehn Minuten vom Zentrum entfernt waren wir für einen Moment vor einem Betonriesen verloren.
Andalucía. Siete de la mañana. Caminábamos arrastrando las bicicletas por la arena, buscando desesperadamente la bajada a la playa. El sol empezaba a castigar, pero el premio valía la pena. Teníamos un departamento fantástico, con un jardín y una piscina que nos hacía sentir los dueños del mundo. Estábamos a diez minutos del centro, pero en ese momento, estábamos perdidos frente a un gigante de hormigón.
Es war ein riesiges Hotel. Wir trennten uns auf der Suche nach dem Weg. Wenige Minuten später rettete sie mich mit „Ricardo, hier!“. Es war eine schmale Pfade, verziert mit Blumen. Am Ende die Belohnung: der Atlantik, unendlich und blau. Wir standen da und sahen das Hotel aus der Ferne. Ich betrachtete nicht die Sterne des Hotels; ich studierte die Strukturen. Die Flaggen, das Design des riesigen Pools... ich versuchte, die Logik dieses Gebäudes zu entschlüsseln.
Era un hotel enorme. Nos separamos para buscar el camino. Unos minutos después, su voz me rescató: "¡Ricardo, por aquí!". Era un sendero estrecho, adornado con flores. Al final, la recompensa: el Atlántico, inmenso y azul. Nos quedamos parados, mirando el hotel desde la distancia. Yo no miraba las estrellas del hotel; miraba las estructuras. Las banderas, el diseño de la piscina gigante... intentaba descifrar la lógica de aquel edificio.
Sie sah mich an, sah auf die Uhr und sagte: „Das ist ein deutsches Hotel“. — „Wie bitte?“, fragte ich. — „Ja, es ist nur für Deutsche“, lachte sie hell.
Ella me miró, miró la hora y soltó la bomba: — "Esto es un hotel alemán". — "¿Perdón?", le dije. — "Sí. Es un hotel solo para alemanes", y soltó una carcajada limpia.
Ich war verwirrt. Das Hotel war praktisch menschenleer. Ich sah nur einen Mann mit einem runden Bauch, weißen Socken unter den Sandalen, der langsam zur Wasserkante ging.
Yo estaba confundido. El hotel estaba prácticamente desierto. Solo vi a lo lejos a un señor con una barriga prominente, calcetines blancos bajo unas sandalias, bajando lentamente hacia la zona de agua.
— „Wie kannst du wissen, dass es nur für Deutsche ist?“, fragte ich. — „Schau dir die Liegen an, Ricardo! Schau nochmal hin!“.
— "¿Cómo sabes que es solo para alemanes?", le pregunté. — "¡Mira las tumbonas, Ricardo! ¡Mira otra vez!".
Und dann sah ich es. Es war sieben Uhr morgens. Der Pool war leer... aber alle Liegen hatten ein Handtuch darauf. Ein Arm von perfekt ausgebreiteten Handtüchern, die leere Plätze bewachten. Es war das System. Die strategische Reservierung des Raums. Deutsche Effizienz angewendet auf Ruhezeiten.
Y entonces lo vi. Eran las siete de la mañana. La piscina estaba vacía... pero todas las tumbonas tenían una toalla encima. Un ejército von toallas perfectamente desplegadas, custodiando sitios vacíos. Era el sistema. La reserva estratégica del espacio. La eficiencia alemana aplicada al descanso.
Köln. Gegenwart. Die Rechnung kommt auf den Tisch an der Gladbacher Straße. Sie sieht mich direkt an. Zwei Jahre sind seit dem letzten Mal vergangen, aber es fühlt sich wie gestern an. Während wir spazierten, sahen wir uns in die Augen und lächelten. In diesem Moment dachte ich darüber nach, sie zu meinem Haus einzuladen und das Wochenende mit ihr zu verbringen... aber ich wusste nicht, ob das gut wäre. Es gefiel mir, sie lachen zu sehen. Ich möchte glauben, dass sie das Gleiche gedacht hat.
Colonia. Presente. La cuenta llega a la mesa de la Gladbacher Straße. Ella me mira fijamente. Han pasado dos años desde la última vez, pero parece que fue ayer. Mientras caminábamos, nos mirábamos y sonreíamos. En ese momento pensé en invitarla a mi casa y que se quedara ese fin de semana conmigo... pero no sabía si estaría bien. Me encantaba verla sonreír. Quiero pensar que ella también lo pensó.
— „Sag mir die Wahrheit..."
— "Dime la verdad...",
"Stellst du auch jetzt schon um sieben Uhr morgens ein Handtuch auf die Liege?".
"¿Tú también pones ya tu toalla en la tumbona a las siete de la mañana?".
Ich lache herzlich und zahle die Rechnung. — „Natürlich, klar“, sage ich, als wir in die kalte Nacht hinausgehen. „Man muss Respekt verdienen. Meine Urlaubszeit ist heilig und das Territorium wird früh abgesteckt".
Me río con ganas y pago la cuenta. — "Claro, por supuesto", le digo mientras salimos al frío de la noche. "Hay que hacerse respetar. Mis vacaciones son sagradas y el territorio se marca temprano".
Wir verabschieden uns mit einer Versprechen in der Luft. Es war eine sehr schöne Nacht. Ich hoffe, wir sehen uns bald wieder.
Nos despedimos con una promesa en el aire. Fue una noche muy bonita. Ojalá nos volvamos a ver pronto.
Autorhinweis: Wenn du dies liest und dich in der Geschichte wiederfindest... ich mag immer noch Tapas. Und eine Sangria wäre nicht schlecht.
Nota del autor: Si estás leyendo esto y te reconoces en la historia... todavía me gustan las tapas. Y una sangría no me caería nada mal.